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Por A. Martín López Saldaña

El germen de las publicaciones emblemáticas de la Biblioteca Nacional del Perú lo encontramos en el Decreto Supremo de 23 de junio de 1943, Plan para la restauración y reorganización de la Biblioteca Nacional, el cual declaraba en su artículo 2º que se editaría “todos los años una lista clasificada de las publicaciones que aparezcan en el país con un índice alfabético y geográfico” y “una lista análoga de los libros y folletos que hayan sido impresos en el Perú”. Y en el artículo 10º del mismo que:

“La Biblioteca Nacional editará las siguientes publicaciones:

  1. La Revista de bibliografía que aparecerá cuatro veces al año
  2. El Boletín de la Biblioteca Nacional para dar a conocer todas las novedades de interés que se registren en la marcha del establecimiento.
  3. Las listas clasificadas de publicaciones periódicas, de libros y folletos a que se refiere el art. 2°.”

Este decreto, redactado originalmente por el mismo Jorge Basadre, establecía pues la edición de tres publicaciones institucionales con la obligatoriedad que emana de una norma legal, asegurando en cierto modo la perdurabilidad de dicha empresa en el tiempo.

Hagamos un breve recuento del accidentado devenir de cada una de éstas publicaciones.

Boletín de la Biblioteca Nacional

Fue la primera de las tres publicaciones citadas en ver la luz, pues su primer número apareció en octubre de 1943, a los pocos meses de producido el incendio. Desde el primer número Basadre dejó sentado claramente que el Boletín registraría “todos los documentos y acontecimientos que contribuyan, en el futuro, a formar la base de lo que será la historia de la nueva Biblioteca Nacional del Perú”[1]. En ese sentido, años después Basadre refirmaba que el Boletín estaba “destinado a dar cuenta de la marcha de la institución y a suministrar informaciones útiles a los futuros lectores en ella”[2].

Principió por brindar información al público sobre las labores de salvamento de las colecciones siniestradas, sus listas y las medidas de reorganización de la Biblioteca, la normatividad legal relacionada a ella, los donativos y otras adquisiciones, así como artículos sobre la historia de la Biblioteca Nacional. Se fueron agregando el Registro de la Propiedad Intelectual y las referencias de nuevas publicaciones del país, así como el recuento de las principales actividades oficiales. No obstante, desde el N° 5 junto con la aparición de trabajos bibliográficos diversos, se observa la inclusión de bio-bibliografías, y en la década del 60 y en los dos primeros años del 70 proliferan los artículos históricos sin relación con la Biblioteca o sus fondos, a los que se agregan las publicaciones facsimilares de periódicos antiguos peruanos. También se editan números especiales cuyos artículos (generalmente los tres primeros) se centran en un personaje o tema determinado. Son ejemplos los números dedicados a Pedro Peralta (N° 30, 1964), Garcilaso de la Vega (N° 37-38, 1966), Ramón Castilla (N°41-42, 1967), y Humboldt (N° 49-50, 1969); así como a la publicación facsimilar del Mercurio Peruano (N° 43-44, 1967) o el número dedicado al sesquicentenario de la fundación de la propia Biblioteca Nacional (N°59-60, 1971). Posteriormente se percibe la intención de reordenar los contenidos del Boletín, quedando como secciones casi fijas las estadísticas de la producción bibliográfica peruana, de lectura de la Biblioteca Nacional, sus actividades, necrológicas y legislación conexa a la Biblioteca, y el Registro Nacional de Derechos de Autor (que reemplazó al Registro de la Propiedad Intelectual). A estas secciones habituales se agregaban uno o dos estudios bibliográficos relacionados a alguno de los fondos de la Biblioteca.  Aunque pensado como una publicación semestral, su periodicidad fue variable (en algunas ocasiones un mismo volumen compendió hasta cuatro números seguidos).

En el N° 85-86 de 1981 se publicó el artículo Trascendencia bibliográfica del Boletín de la Biblioteca Nacional, un completo análisis sobre la historia del Boletín acompañado por un prolijo índice de artículos, por María Elena Roncagliolo Salas[3].  En él se da cuenta además de una circunstancia curiosa que vale la pena citar relativa al N° 22 de 1962:

 “hallamos unos ejemplares cuyo primer artículo recoge, bajo el título de “Algunos datos para la historia de la Biblioteca Nacional”, tres documentos hallados por el P. Vargas Ugarte que representan “el lado sombrío” de la Biblioteca a la que se critica duramente, lo mismo que a su Director, don Ricardo Palma y a un bibliotecario.

 Otros ejemplares de ese número contienen en el mismo espacio: “Cartas inéditas de tres escritores peruanos a Carlos Sabat Ercasty”, con introducción de Nelly Mac Kee de Maurial.

 Al parecer, cuando ya había sido impresa una parte de la edición que comentamos, tuvo lugar la renuncia del P. Vargas Ugarte y se consideró que no era oportuna la publicación de los controvertidos documentos” (pp. 8-9).

 

Sólo nos resta indicar que hasta el N° 93-94 de 1985 el Boletín se mantuvo sin mayores variantes en cuanto a secciones se refiere.

La grave crisis económica e institucional por la que atravesó la Biblioteca Nacional durante las décadas de los años 80’s y 90’s que tuvo su momento culmen con el cierre de la Institución en 1992 impidió su continuidad. Es en el año 2000 que el Boletín reaparece, aunque dándosele un giro radical en cuanto a contenidos, pues el N° 95 comprendía por entero y exclusivamente la Bio-bibliografía de Estuardo Núñez Hague y la N° 96 la Bio-bibliografía de Alberto Tauro del Pino, ambas preparadas por la bibliotecaria Lucila Valderrama que anteriormente se había distinguido formando parte del equipo técnico que tuvo a su cargo por muchos años la preparación de trabajos similares en el Anuario Bibliográfico; y que se había desempeñado también como directora del mismo Boletín a través del Departamento de Bibliografía Nacional y Ediciones. En 2004 se publica además una Addenda al Boletín N° 95, es decir, a la bio-bibliografía de Estuardo Núñez.

 Fénix, revista de la Biblioteca Nacional

Iniciada en 1944, es conocido el origen de su denominación: “Como nombre de la Revista hemos puesto un símbolo de la vida que renace sobre la muerte, aunque ella se presente en la forma devastadora del fuego. Símbolo patético, tratándose de la Biblioteca Nacional del Lima, destruída en un incendio ominoso en mayo de 1943, hoy en plena tarea lenta y difícil pero esperanzada y continua de restauración”[4].

Ya en el primer número del Boletín de la Biblioteca Nacional figuraba la siguiente declaración de Basadre: “La investigación de índole erudita o los estudios de orden bibliográfico, formarán parte de la revista de la Biblioteca próxima a aparecer”[5].

Habiendo sido publicados ya los tres primeros números del Boletín, mediante un Comunicado dirigido a la prensa la Biblioteca Nacional anunciaba, entre otras cosas, la próxima publicación del “primer número de la Revista que dará cabida exclusivamente a artículos de carácter técnico y temas bibliográficos”[6]. Un mayor detalle sobre los contenidos de Fénix lo encontramos en el siguiente aviso inserto al N° 1:

Por varios años se mantuvieron los principios rectores que guiaron su creación, llegando a ser en su momento “la única revista bibliotecaria especializada de América Latina”. Carlos Cueto Fernandini por el tiempo en que llegó a desempeñarse como director de la Biblioteca Nacional reconoció que Fénix se trataba “en primer lugar, de una publicación profesional, destinada al perfeccionamiento del personal bibliotecario” destacando que por ello “el bibliotecario encontrará en sus páginas material necesario para continuar su carrera y para ayudarlo en las labores específicas que su situación le imponga”. En segundo lugar, Fénix aspiraba a  ser “un órgano útil para el desarrollo de las bibliotecas mismas”[7]. Como revista especializada constituyó “un esfuerzo para editar en castellano una revista dedicada a la bibliología, según se ha dicho, la mejor en su género en este idioma, con acogida entonces a artículos históricos sólo cuando ellos se relacionaban directa o indirectamente con nuestro establecimiento”, como lo volviera a puntualizar años después el mismo Basadre[8].

Fénix llegó a constituirse en la ventana al mundo a través del cual se dieron a conocer muchos estudios pioneros en el ámbito de la bibliotecología latinoamericana que luego fueron replicados con éxito en varios países de la región. Basta recordar los trabajos de Ricardo Arbulú sobre catalogación, las modificaciones al sistema de clasificación decimal de Dewey, la Tabla de notación interna de Luis F. Málaga (a la que nos hemos referido en extenso en otra oportunidad), los informes sobre el servicio de extensión bibliotecaria (las actuales Bibliotecas Públicas Periféricas), el Fondo San Martín, etc.

No obstante, su carácter primigenio de revista especializada se fue perdiendo con el correr del tiempo. Si bien desde los primeros números se incluían algunas recensiones de corte histórico y literario, la presencia de artículos de temática similar se fue incrementando progresivamente. Por el año 1986 cuando la Biblioteca se encontraba bajo la dirección de Franklin Pease el propósito de la revista quedaba así plasmada: “Difusión de las técnicas y normas bibliotecológicas y de información y edición de artículos de investigación sobre la historia y realidad cultural peruana”[9]. También se observó que igual que el Boletín de la Biblioteca Nacional, en Fénix también se publicaron facsimilares de periódicos antiguos (N° 19, 20, 21).

Una novedad que merece destacarse es la inclusión desde el N° 15 (1965) de fichas analíticas desglosables de los artículos contenidos, asentados según epigrafía por materias y donde además se mostraban los códigos correspondientes a la temática de cada recensión según las tablas de clasificación decimal de Melvil Dewey y Decimal Universal (CDU). Se publicó anexa a la revista hasta el N° 34-35 de 1989.

La periodicidad de Fénix se volvió irregular, debido con seguridad a los problemas presupuestales que incluso desde los inicios de la reconstrucción aquejaron a la Biblioteca[10]. Así, “se publicó regularmente hasta el año 1947, siempre bajo la dirección de Jorge Basadre. Reapareció luego de breve hiato, en 1949, gracias al empeño y la comprensión de su nuevo Director, don Cristóbal de Losada y Puga. Venciendo dificultades de toda índole, Losada logró mantener la revista, con una sola interrupción (1951) hasta el año de 1957. Seis años después, y cuando su publicación parecía definitivamente interrumpida, renace una vez más”[11]. No obstante algunos esfuerzos, Fénix terminó siendo en lo sucesivo una revista de periodicidad eventual.

Luego varios otros recesos, algunos prolongados, Fénix reaparece en el 2003 aunque concebida ya como un medio “para difundir la cultura en el Perú”[12]. A tenor de esta reorientación se incluyen en el N° 43-44 tres ensayos, dos de ellos de corte sociológico y otro histórico español relacionado al franquismo. También incluye un apartado sobre actividades bibliotecológicas desarrolladas en la Biblioteca, sección que tradicionalmente formaba parte del Boletín de la Biblioteca Nacional. El último intento para conservar la revista Fénix como especializada en temas bibliotecológicos y afines lo constituyó el N° 45 publicado en 2008 (cinco años después de haberse publicado el número anterior), aunque incluyó dos apartados que normalmente hubieran correspondido al Boletín de la Biblioteca Nacional: la reseña de un evento y la sección “Documentos para la historia de la Biblioteca Nacional” conformada por dos extractos del libro Manuel de Odriozola: prócer – erudito – bibliotecario de Alberto Tauro, el listado de libros donados por San Martín a la Biblioteca Nacional, dado a la imprenta con anterioridad por varios autores nacionales y extranjeros a través de los años (entre ellos el mismo Alberto Tauro en un volumen del Anuario Bibliográfico) , y un fragmento de la Memoria de la gestión de Ricardo Palma en 1911 que ya había aparecido en su mayor parte en el Boletín de la Biblioteca Nacional N° 2 de 1944.

Durante la gestión de Ramón Mujica al frente de la Biblioteca Nacional (2010-2016), la revista Fénix no se publicó, no obstante que el presupuesto de la Biblioteca se había incrementado significativamente tal como éste lo anunciara a la prensa, y que quizá por primera vez, la Institución atravesaba por un periodo de relativa bonanza económica de la que no gozaron ninguno de sus antecesores al frente de la Biblioteca, incluido al propio Basadre.

Se ha anunciado recientemente el lanzamiento del N° 46 de Fénix en la Feria Internacional del Libro de Lima 2017.

Anuario Bibliográfico Peruano

Preparado bajo la dirección de Alberto Tauro en razón a sus trabajos previos de naturaleza bibliográfica e histórica[13], el Anuario pretendía recopilar la producción editorial del país, tanto en lo referente a libros y folletos como a las publicaciones periódicas producidas dentro de un lapso determinado, y al mismo tiempo, incluir las referencias de las publicaciones peruanistas editadas en el extranjero. Todo con la finalidad de dar a conocer la producción editorial peruana, no sólo dentro del Perú sino al mundo. En otras palabras, fue concebida según Basadre “para hacer la estadística clasificada de la vida intelectual del país (con lo que no se hizo sino proseguir, dentro de mejores condiciones, la tarea que iniciara en el Boletín de la Biblioteca de San Marcos[14].

Todas las referencias bibliográficas de libros y folletos (incluidas tesis) eran presentadas en orden alfabético, reunidas en grandes grupos temáticos según subdivisiones. Las referencias de publicaciones periódicas se organizaron según departamento y provincia de origen; para el caso de Lima por la vastedad de publicaciones se procedió además a agruparlas según temática principal. Se complementaba inicialmente con un índice onomástico general y con otro alfabético de publicaciones periódicas, a los que se sumaron los índices de autores corporativos, de empresas editoras e impresoras, y uno acumulativo desde el primer año de publicación del Anuario. Como valor agregado el Anuario incluía una sección de bio-bibliografías de los autores peruanos y peruanistas fallecidos en ese lapso. Volúmenes más recientes contaban con cuadros estadísticos sobre la evolución de la producción editorial del país.

No se libró el Anuario de la inclusión de artículos que, aunque relacionados con la Biblioteca no guardaban relación alguna con su contenido. Es el caso de Fundación de la Biblioteca Nacional y Dos grandes bibliotecas: 1. Biblioteca Nacional de Francia. 2. Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, ambos por Alberto Tauro, insertados en los anuarios de 1948 y 1947, respectivamente.

El incumplimiento del Registro de la Propiedad Intelectual, de la Ley de Imprenta y después de la Ley de Depósito Legal por parte de los autores, editores e impresores de registrar sus obras y remitirlas a la Biblioteca Nacional, que originaba retrasos forzosos en la recopilación e inclusión de referencias, aunado a problemas derivados del presupuesto de la Biblioteca (como la falta de personal especializado por ejemplo), y hasta técnicos en cuanto a la composición para la impresión[15], obligaron a que el Anuario se publicara con un retraso significativo respecto a los años comprendidos, y a compendiar varios años en un solo volumen. El  Anuario dejó de publicarse, siendo reemplazado provisionalmente de hecho por la Bibliografía Nacional, fascículo impreso a mimeógrafo en un papel de calidad ínfima por la premura de cumplir con la “función ineludible” de la Biblioteca de cumplir con la Ley. Evolucionaría finalmente como Bibliografía Peruana, la que en su primera edición de 1992 comprendería los años 1984-1986, aunque limitándose en lo sustancial a las referencias obtenidas a partir del registro de libros, folletos y tesis ingresados a la Biblioteca Nacional en virtud de la Ley de Depósito Legal, secciones a las que se añadieron posteriormente materiales especiales y publicaciones oficiales,  excluyéndose en definitiva a las publicaciones periódicas y a las bio-bibliografías[16].

Reflexión

La historia del Boletín, la revista Fénix, y el Anuario bibliográfico es un reflejo de la propia historia reciente de la Biblioteca Nacional del Perú y de los problemas que siempre ha afrontado. Así, la perdurabilidad de estas publicaciones estuvo determinada en mayor o menor medida por las estrecheces del fisco, las decisiones (y por qué no decirlo, hasta caprichos) de algunos directores de la Biblioteca sobre el cambio radical del giro de sus contenidos (evidentes para el caso de Fénix y el Boletín), y otras eventualidades que afectaron su periodicidad prevista, causaron su transformación (como en el caso del Anuario), o provocaron el alejamiento progresivo de los principios o propósitos para los cuales fueron creados, además de un aparente desorden en sus contenidos respectivos.

 Referencias

[1] Basadre, Jorge. Objetivos de la Biblioteca Nacional. En: Boletín de la Biblioteca Nacional. Lima, Año I, N° 1, octubre de 1943, pp. [8]-9.

[2] Basadre, Jorge. La vida y la historia. Todas las referencias a esta publicación han sido tomadas de su versión disponible en línea: http://www.unjbg.edu.pe/maestrobasadre/obras/vida_historia.htm.

[3] Roncagliolo Salas, María Elena. Trascendencia bibliográfica del Boletín de la Biblioteca Nacional. En: Boletín de la Biblioteca Nacional. Año XXXVI, Nos. 85-86, 1981. Pp. [5]-84.

[4] Introducción al Fénix N° 1 por Jorge Basadre.

[5] Basadre, Jorge. Objetivos de la Biblioteca Nacional. En: Boletín de la Biblioteca Nacional. Lima, Año I, N° 1, octubre de 1943, p. 9.

[6] Los diarios de Lima en el 1er. aniversario del incendio de la Biblioteca Nacional. En: Boletín de la Biblioteca Nacional. Lima, Año I, N° 4, 1944, p. 293.

[7] Cueto Fernandini, Carlos. Fénix, otra vez. En: Fénix, revista de la Biblioteca Nacional. Lima, N° 13, 1963, p. II.

[8] Basadre, Jorge. La vida y la historia.

[9] Pease G. Y., Franklin. Memoria del Director General 1984-1986. En Fénix N° 32-33, p. 58.

[10] Basadre, Jorge. Introducción a las bases documentales para la historia de la República del Perú. Lima, P. L. Villanueva, 1972. Volumen 1, p. 68.

[11] Cueto Fernandini, Carlos. Fénix, otra vez. En: Fénix, revista de la Biblioteca Nacional. Lima, N° 13, 1963, p. [I].

[12] Gonzáles, Osmar. Presentación. En: Fénix N° 43-44 / 2001-2002. Lima, 2003, p. 5.

[13] Basadre, Jorge. Introducción a las bases documentales para la historia de la República del Perú. Lima, P. L. Villanueva, 1972. Volumen 1, pp. 67-68.

[14] Basadre, Jorge. La vida y la historia.

[15] Pease G. Y., Franklin. Memoria del Director General 1984-1986. En: Fénix N° 32-33, p. 58.

[16] Bibliografía Peruana 1984-1986. Lima, Biblioteca Nacional del Perú, Dirección General de Bibliografía Nacional y Ediciones, 1992, p. iii-iv.

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